Pobre, como ultimamente todo aquello que escribo. Pero es lo que hay. Lo que me salio en 10 minutos mas o menos luego de recordar una charla.
Alquimia. Es todo a cuanto me has reducido. Todo a cuanto de mi, mi ser entero, me he visto obligada a retrotraerme. A aquél punto, aquella práctica. Porque no ha quedado de mi existencia otro vestigio en pie que mi voluntad, férrea como el mismo devenir, inquebrantable, incorruptible, sempiterna; pero mi voluntad, ella y no más. No. No más nada de mi. No. Casi ni éstas palabras.
Alquimia. Porque ahora me encuentro sola en las ruinas de lo que fue nuestro mundo. Porque tus palabras son sus fastasmas, y los restos de tí sus disvaliosas reliquias. Porque nuestros versos, nuestras caricias, nuestros momentos más trascendentes, son hoy como pinturas añejas en las paredes descascaradas de los edificios de nuestros sueños. Edificios abandonados por sus habitantes en mitad de la noche hecha día, vacios de ánima... vacíos de aquél ¨tú y yo¨. Vacio todo de ti... (Vacio).
Alquimia. Porque me veo obligada a vagar por una ciudad-laberinto que ya no reconozco. Atravezando calles desiertas y destrozadas, y boulevares desgastados. Caminos de piedritas que alguna vez yo tracé junto a tu mano, y hoy ya ni reconozco qué piedra puse, ni dónde está esa o aquella.
No. No. Ya no la reconozco, ciudad ajena. Ciudad extraña. Ciudad sin corazón. Ciudad sin tí,...
Alquimia. Porque se ha roto aquél artilugio mágico que en mi interior ardía y bullía con la fuerza de mil soles, y que a través de su cristal podía yo comprender los arcanos glifos (tan simples, tan sencillos) que se dibujaban en tantos códices vitales de nuestras bibliotecas interminables, pero tan pequeñas que cabían en un cajón. Códices de una (o a lo sumo unas pocas) hoja. De servilletitas de papél dobladas sacadas de algún bar al que habremos ido juntos. De cartas. De retazos de diarios con bordes escritos. De hojas de carpetas, y hasta de una hoja de árbol.
Todo aquello ha quedado en donde aquella fuerza misteriosa que animaba mi artilugio se ha ido. Porque... veo aquello, y no comprendo. Repaso las letras, y no entiendo. No puedo desentrañar su significado,... No puedo encontrarme ya en ello, ni en aquella a quien fue dirigido.
Alquimia. Porque finalmente, y luego finalmente, me encuentro aquí, igual de sola que lo antes dicho, e igual de sola de lo que alguna vez antes estuve. Igual... Que antes de empezar de la mano tú y yo éste gran círculo. Usando mi vil hechicería para tornar en sombras concretas el caos y el vacio, y tejer de nuevo aquellas ropas que alguna vez quemé. Volver a coser mis alas, volver a coser mis miembros. Volver a fraguar mi piel contra el yunke de "éste Mundo", y volver a convertir el veneno dulce en agua.
Porque me toca ahora, y sola de nuevo, volver a reconstruir lo que tu tormenta de verano ha arrasado. Alquimia; ingeniería inversa de los dioses. Alquimia; porque ya no soy princesa de nadie, y he de volver a ser rana.
Aquí te dejo, al menos, el último beso antes de ya no ser yo.
Que las carrozas vuelvan a ser calabazas,...
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"by A.H."
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