Felíz Día a todas las madres cuando sea que dicho día les toque. Escupanme, insultenme, desprecienme,... pero no dejen de tener cuidado con lo que hacen puertas adentro.
Y como impura bailarina de burdel les digo: "Gracias, y buenas noches"
Te odio. Porque nunca te pedí mi existencia. A ti, diosa implacable del día y la noche. A ti, inescrupulosa observadora. A ti, que puedes entrar y salir de mi alma a placer, y conocer mis pensamientos a fondo. A ti, jamás te pedí absolutamente nada. No, jamás,... antes de empezar a pedirte.
Te odio. Porque siempre estás esperando algo de mi. Porque se supone que siempre debo sonreirte. Porque se supone... Pero siempre se supone hacia ti, mientras yo me fundo en el olvido oscuro, en lo profundo de tu memoria.
Te odio por todos esos días que no fueron, y por todos aquellos que fueron de más. Por cada minuto de tu odiosa e insoportable presencia. Por cada palabra fuera de lugar, porque luego de eso la fuera de lugar fuí yo.
Por haberme querido encerrar en una jaula, y por luego haberme liberado. Por haberme querido proteger de los venenos del mundo y de los depredadores,... cuando el verdadero peligro estaba en casa. ¡¡Te odio sobre todo por eso!! Por no haberlo advertido...
¡¡TE ODIO!! Y cómo. Por hacerme odiarte de esa manera. Porque tus acciones despiertan lo salvaje de mi alma,... y porque mi alma fue moldeada con tus errores y en base a tus defectos. Te odio, entonces, por odiarme a mí misma.
Realmente te odio.
Te odio. Por tu estúpida inocencia, y tu cruel perfidia. Por tu inteligencia selectiva,... Por tu puritanismo faláz (si, posiblemente por eso es por lo que más te odio). Por querer ser faro de luz, ignorando las sombras largas que vos misma emitís.
Porque llevo tu sangre. Porque tengo cosas tuyas. Porque posiblemente me convierta en algo similar a vos algún día,... y porque tengo terror de que eso mismo ocurra.
Pero no es suficiente, no. No alcanza. Porque nada se compara con esto.
...
Porque te odio. Y porque, posiblemente, la historia se repita, y sea yo blanco del mismo sentimiento. Y vea éstos ojos que hoy contemplan éstas letras, y oiga teclear éstas manos que hoy teclean éstas teclas, pero ésta vez conmigo del otro lado.
Te odio... Eslabón en la cadena del odio.
Realmente te odio.
Porque, después de todo, solo te importás vos misma (como yo).
?/10/10
By A.H.
No hay comentarios:
Publicar un comentario