"¿Qué puedo decirte ya? ¿Qué puedo?
Si acaso necesito de ti, ser cuidada. Mi piel necesita ser querida, mi alma besada. Necesito de ti... realmente necesito. ... Pero no, no puedo caer otra vez. No puedo.
Y sin embargo sueño por las noches a veces con poner mis manos frías y mínimas en las tuyas cálidas, fuertes, suaves, grandes,...contenedoras; entre todo este ruido y esta tormenta que me rodean permanentemente, tus manos. Sueño, y no sé si sueño o estoy despierta, o si acaso deseo lo uno o lo otro. No sé qué quiero.
Pero si lo sé. No deseo verte nunca más. Ni que encantes y rondes mi alma, ni que como un fantasma cuando cierro los ojos aparescas en mi corazón. Porque como siempre, como luego siempre, tú, como los otros, también te irás un día. Cerrarás la puerta e irás en busca de aventuras, de tierras lejanas, de un destino, un sueño....y no seré yo (aunque tú has sido el mío tanto tiempo...). ¿Tal vez irás también en busca de otros rostros, otras bocas, otras manos, cansado ya de estas que a ti se te regalan porque te aman? ... Si, tan solo pensar eso. También en algún momento lo harás.
Pero que sensación tan sublime e irreal el acariciar tu cara, el sentir el contacto áspero de tus mejillas a medio afeitar, el sentir el perfume de tus cabellos y el sabor de tus besos o tu frente. Que ambrosía, que veneno poderoso....revuelve mi estómago y mis entrañas, y ya no sé si es amor, deseo, o que realmente estoy muriendo disuelta por dentro.
Apoyar mi cabeza en tu pecho y sentir el latido profundo de tu corazón, e inundarme de tu dulce y terránea escencia, allí, en las colinas de hierro de tus biceps (de hombre de ciudad).
...Y al mismo tiempo, o inmediatamente luego, cuando la adictiva droga hipnótica termine, saber o intuir que llegará pronto o tarde el momento en que tu calor y tu ruido humano se transformen en gélido invierno, silencio y ausencia. Que el hueco de tu cama ya no estará lleno, si no vacio, y con una mínima mujer que se acurruca dentro, intentando llenarlo para hacer de cuenta que aún sigues allí, y aprovechando que aún tu olor no se va del todo para recordarte.
Saber que tus palabras pueden ser como la lluvia cálida de primavera, o como golpes de trueno para mi alma,...pero que la ausencia de ellas es como látigos fuego para todo mi ser entero, parte por parte (porque parte por parte mi ser entero te extrañará...todo). Que tus manos pueden ser el cielo, o a lo que me rindo y confieso esperando el dulce perdón...pero que su falta es como la falta de oxígeno sin el que muero ahogada. Que tu espalda fuerte (o no, porque es tuya pero mía, y por más que no sea fuerte para mi lo es todo) es mi suelo, mi lecho, ...o a veces mi techo que se mueve para quererme....pero que el no tenerla es y será (porque te irás...lo sé, te irás.) como el no tener planeta.
¿Qué hacer? ¿Qué decirte?
Vivir por un tiempo que empieza y que, como todo, terminará....o no vivir jamás nunca. No puedo decidir si probar beber de tu copa y comer de tu plato, porque sé que me volveré adicta y que como siempre, llegará el momento en que esté sola en la calle de piedra, sin mi casa (que eres tú), sin comida, y sin nada que beber. Sola, en un mundo de arena sin fin. Sola en un mundo sin soles gemelos de color azúl, ni sonidos de aves graves, ni aromas de flores de diversas especies y árboles de maderas fuertes.
Morir, o no haber vivido. ...
Si te conociera creo que prefiriría no existir."
?/?/2008
"by A.H."
No hay comentarios:
Publicar un comentario