"Como si no nos hubieramos amado
Como si no hubiese estado así"
(...)
"Sin decir nada. Sin poder despegarme de ti"
Como si no hubiese estado así"
(...)
"Sin decir nada. Sin poder despegarme de ti"
Hace ya unas semanas que, como siempre, el demoledor peso de tu realismo (a veces absurdo, a veces faláz) cayó sobre mi espejo mágico (y lo hizo añicos). Aquél espejo, maravilloso, brillante,... Quizás una de las pocas cosas que en mi mundo, árido y frío, podía llegar a emitir algún tipo de luz. Quizás, tal vez, incluso devolverme una imágen en la que creer. Algo con lo que soñar, y por lo que luchar.
Era mi hogar. Aquella dimensión, acaso ficticia, supo ser mi hogar. Y mi techo. Reconfortarme aún en mi conciencia de mi soledad absoluta, y hacerme confiar, al fin, en mi (y en vos también). Y caminar ya por éste mundo, sin llevar coraza de acero o cuchillos entre los dientes.
Porque al verme yo en ese espejo, la imágen que éste me devolvía era tan fantástica y descabellada, tan ambiciosa, tan única, como sólo lo puede ser tu presencia en mi habitación, aunque más no sea en una foto; la imágen de "vos y yo" de la mano, juntos.
...
¿Y qué más da...? Pero era tan mágica...
Y sin embargo tus palabras fueron tan francas, y tan consistentes y poderosas... Porque, "¿Y si cuando pasemos más tiempo juntos nos damos cuenta de que no somos más que buenos amigos?", "Creo que lo peor sería autoengañarnos, queriendo creer que el otro es precisamente todo eso que queremos, todo lo que amamos y necesitamos, cuando en realidad no compartimos nada. No compartimos eso que nos es esencial a cada uno por su lado, para amar, ... No compartimos ni los colores."
Lo peor sería autoengañarnos. Casarnos, quizás tener hijos, quizás no,... Y de pronto, un día al despertar con la plena conciencia, como quien despierta de un sueño (o tal vez una pesadilla...), darnos cuenta de que en nombre del amor hemos renunciado al amor, y en pos de un cariño, un salvaje y primal instinto, y un caprichoso querer, nos convencimos a nosotros mismos que realmente lo queriamos aquello que no habríamos escogido jamás de otra manera.
Darme cuenta, darte cuenta,... De que realmente preferimos drogarnos con una mentira y quemar nuestras vidas, antes que afrontar la verdad.
Entonces,... ¿Es eso amor? (amor mío...) ...
Y si lo es, entonces, ¿Cómo o de qué manera es posible mezclar la mentira y el amor? ¿Cómo admitir el doble pensar? ¿Es eso realmente amor (aquél amor que desde chicos, vos y yo, soñabamos tan puro, y hoy nos es extraño y hostil, enemigo a nuestra relación, y algo gris)?
No sos ese hombre callado y fuerte, pero hablador. Ese soldado sin patria con corazón de hierro y de masapan. Ese eterno "extraño" al mundo, y a la vez tan familiar (y familiero). No amo cuando te ahogás en un vaso de agua, ni cuando me recriminás mi apatía social y mi rebeldía, y por las noticias que no veo (en comparación a tu exceso de sociabilidad, y tu televisor eternamente encendido en tu habitación). Ni amo tu temor a la "oscuridad", ni tu recato, ni tu mundo prefabricado y ordenado.
Y, con toda seguridad (lo sé. Realmente lo sé), sé que no amás ni soportás, acaso, vos mis sombras. Mis noches de angustia muda y estoica, mi hablar constantemente en silencio, o mi antisocialidad. Sé muy bien, también, no te resulta sexy que vista siempre de negro (vos, rana del Amazonas), ni comprendés mi incapacidad para asociar nombres, o ciertos problemas míos.
Lo sé,... Lo sé. Pero me pregunto, ¿hasta qué punto realmente lo sé? ¿Hasta qué punto realmente lo sabrás vos?
Y si lo sabemos, si acaso realmente tenemos conciencia de ello, ¿Por qué...?
¿Por qué me juego el todo por el todo, sin querer ver que al final me espera aquello que ya sé, y apuesto así a una causa de antemano perdida? ¿Por qué? ¿Por qué me empeño a construir sobre arena? ¿Por qué sacrifico mi ser para darle placer a mi ser, ignorando que soy toda una, y que tarde o temprano tendré que pagar la cuenta de mis acciones (estúpidas)?
Metir... Mentirme... Mentirte... ¿Es ésto realmente amor?
No lo sé,... (aunque real y tristemente, lo sé)
By A.H.
No hay comentarios:
Publicar un comentario