Pero es mentira, ¿Verdad?...
Es mentira. De verdad es mentira. Mentira y nada más (no, no más... No).
No existen los príncipes azules (aunque eso ya lo sabía). Nadie te va a salvar en el último minuto, ni te va a venir a socorrer cuando todo se prenda fuego y no haya más nadie. No existen cuentos con finales felices que se hacen realidad, ni cuentos de hadas, con zapatitos de cristal y calabazas mágicas. Y si acaso alguna vez los hubo, si tal vez, entonces en una época anterior y muy remota, con toda seguridad hasta la última hada que hubo disponible para realizarlo debe estar ya muerta hace mucho tiempo (¿de angustia? ¿de agotamiento? ¿de pena?... De pena. Muerta. Muerta).
Fuí una ilusa. Cuando me acurruqué a tu lado aquella tarde, cuando creí que eras mi única piedra firme en un mar de perpetuas sombras. Un mar profundo y agitado, siempre agitado, plagado de bestias monstruosas que aparecían cuando cerraba los ojos. Una ilusa cuando me sentí una niña perdida que encontrare un claro sin ruido en tus ojos, en tus manos; aire... No vi, no advertí, acaso en mi interior adrede no quise notar, tu imágen lejos de ser fuerte y brillante, nítida, estaba tamizada del estruendo del caos. Aquél mismo que me rodeaba, y desdibujaba todas las cosas (como tu rostro... pero yo te veía claro como un amanecer limpio) en borrones miserables.
Tu existencia. Manchada. Alterada. Deformada. No "tu".
Pero yo creí... ¡¡Yo te creí!! ¡¡A vos!! ¡¡A vos!!... Al mundo... a... lo que debía ser (tenía que ser)... a... ¿algo? ¿Creí?...
Pero ya no puedo saberlo. Ya no puedo verlo. Porque todo es una ilusión, y avanza hasta introducirse en mi cerebro.
Ya mis memorias no son mías, y cuando intento tenerlas, se desvanecen. Ni mis sentimientos me responden como propios. ¿Qué es amor? ¿Qué es ira? ¿Qué es esperanza?... Cuando creía en voz también creía saberlo... Pero ya no me acuerdo. Solo queda el resto de tu contorno, borroneado. Un leve eco del olor de tu cuerpo. Un atizbo fugáz de tu sabor... El mundo.
Todo, lentamente, se fue reduciendo a la nada. Y cuando vos apareciste, creí que eras mi último pedestal. Pero la ilusión te atrapó, y vos que pasaste a representar un ancla, un resto palpable de lo que ya en mi vocabulario no existía, también te fuiste deshaciendo. Y yo me fuí quedando sola, con retazos de vos. Con pedazos de tus sonidos. Con un poquito de tu calor... Un poquito...
...
Porque... es mentira. Siempre nos enseñaron la mentira.
Ni Blancanieves despertó de su sueño envenenado, ni Caperusita sobrevivió al lobo. Ni hubo manzanas para la abuelita, ni príncipe para Rapunsel.
Jamás nadie miró a los ojos a una muda estúpida que en su interior era una sirenita; una loca salida de un naufragio, ni... ni vos... ni vos fuiste real (aunque creo recordar cuando hacíamos el amor entre risas... Creo).
...
Ayer tuve tu mano por última vez en la mía. En aquella ficción de aquél café, en donde en algún sueño tal vez, o algún cuento idílico, nos gustaba encontrarnos y quemar las tardes con lentitud y placer.
Tu mano... Lo último que en éstas semanas quedaba de vos, aunque ya no llevabas el anillo (nuestro anillo). Hoy desperté, y ya había desaparecido. No estaba junto a mi, rodeando mi cadera.
Y ahora que vos, lo último que existía de éste mundo (para mi) ha desaparecido, sé que la ilusión no va a tardar en tomarme a mi también. Ese horrendo mal que a todo devana y deshace... Seré devanada y deshecha yo. ¡Vuelta jirones! Pensamientos,... sentimientos...
Nada.
Seré... Solo una mentira. Quizás la única que fue verdad.
By A.H.
05:40 (-3 GMT)
20/07/11
Pili... No te caigas. Estoy con vos. Tu amiga está con vos, como desde el principio de ayer.
Es mentira. De verdad es mentira. Mentira y nada más (no, no más... No).
No existen los príncipes azules (aunque eso ya lo sabía). Nadie te va a salvar en el último minuto, ni te va a venir a socorrer cuando todo se prenda fuego y no haya más nadie. No existen cuentos con finales felices que se hacen realidad, ni cuentos de hadas, con zapatitos de cristal y calabazas mágicas. Y si acaso alguna vez los hubo, si tal vez, entonces en una época anterior y muy remota, con toda seguridad hasta la última hada que hubo disponible para realizarlo debe estar ya muerta hace mucho tiempo (¿de angustia? ¿de agotamiento? ¿de pena?... De pena. Muerta. Muerta).
Fuí una ilusa. Cuando me acurruqué a tu lado aquella tarde, cuando creí que eras mi única piedra firme en un mar de perpetuas sombras. Un mar profundo y agitado, siempre agitado, plagado de bestias monstruosas que aparecían cuando cerraba los ojos. Una ilusa cuando me sentí una niña perdida que encontrare un claro sin ruido en tus ojos, en tus manos; aire... No vi, no advertí, acaso en mi interior adrede no quise notar, tu imágen lejos de ser fuerte y brillante, nítida, estaba tamizada del estruendo del caos. Aquél mismo que me rodeaba, y desdibujaba todas las cosas (como tu rostro... pero yo te veía claro como un amanecer limpio) en borrones miserables.
Tu existencia. Manchada. Alterada. Deformada. No "tu".
Pero yo creí... ¡¡Yo te creí!! ¡¡A vos!! ¡¡A vos!!... Al mundo... a... lo que debía ser (tenía que ser)... a... ¿algo? ¿Creí?...
Pero ya no puedo saberlo. Ya no puedo verlo. Porque todo es una ilusión, y avanza hasta introducirse en mi cerebro.
Ya mis memorias no son mías, y cuando intento tenerlas, se desvanecen. Ni mis sentimientos me responden como propios. ¿Qué es amor? ¿Qué es ira? ¿Qué es esperanza?... Cuando creía en voz también creía saberlo... Pero ya no me acuerdo. Solo queda el resto de tu contorno, borroneado. Un leve eco del olor de tu cuerpo. Un atizbo fugáz de tu sabor... El mundo.
Todo, lentamente, se fue reduciendo a la nada. Y cuando vos apareciste, creí que eras mi último pedestal. Pero la ilusión te atrapó, y vos que pasaste a representar un ancla, un resto palpable de lo que ya en mi vocabulario no existía, también te fuiste deshaciendo. Y yo me fuí quedando sola, con retazos de vos. Con pedazos de tus sonidos. Con un poquito de tu calor... Un poquito...
...
Porque... es mentira. Siempre nos enseñaron la mentira.
Ni Blancanieves despertó de su sueño envenenado, ni Caperusita sobrevivió al lobo. Ni hubo manzanas para la abuelita, ni príncipe para Rapunsel.
Jamás nadie miró a los ojos a una muda estúpida que en su interior era una sirenita; una loca salida de un naufragio, ni... ni vos... ni vos fuiste real (aunque creo recordar cuando hacíamos el amor entre risas... Creo).
...
Ayer tuve tu mano por última vez en la mía. En aquella ficción de aquél café, en donde en algún sueño tal vez, o algún cuento idílico, nos gustaba encontrarnos y quemar las tardes con lentitud y placer.
Tu mano... Lo último que en éstas semanas quedaba de vos, aunque ya no llevabas el anillo (nuestro anillo). Hoy desperté, y ya había desaparecido. No estaba junto a mi, rodeando mi cadera.
Y ahora que vos, lo último que existía de éste mundo (para mi) ha desaparecido, sé que la ilusión no va a tardar en tomarme a mi también. Ese horrendo mal que a todo devana y deshace... Seré devanada y deshecha yo. ¡Vuelta jirones! Pensamientos,... sentimientos...
Nada.
Seré... Solo una mentira. Quizás la única que fue verdad.
By A.H.
05:40 (-3 GMT)
20/07/11
Pili... No te caigas. Estoy con vos. Tu amiga está con vos, como desde el principio de ayer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario